Es 23 de Enero y recién acaba el dosmilnueve para mí. No voy a analizar todos los sucesos anuales porque sería largo y demasiado agotador para un inicio de vacaciones. Sin contar con que este fue mi primer año de Universidad, es decir tengo toda la experiencia del novato, que no volverá.. Así que dejemos lo de Aprendiz de Abogado para otro día.
Ayer ocurrió como siempre, luego de una larga noche, un duro amanecer madrugado en dirección a la sala del terror. Algunos valientes aguardan para la batalla, y con ellos te entretienes en la nerviosa previa, porque es claro que los queridos verdugos no han aparecido aun. Con suerte luego de una media hora de repasar respuestas que no se quedaran en tu cabeza y comentar con los compañeros cuáles son tus números de la suerte, entras al espacio que se ha comido demasiadas horas de tu joven vida. Te sientas en donde sea más fácil arrancar en caso de emergencia (vomito, telefono, humillación, pucho, etc) esperando ser llamado por la feroz alfabética lista de schindler. Pasa Abarzua, pasa Chávez, pasa Espinoza, pasa Godoy, pasa Illesca, pasa López, pasa Obreque.. y es el turno de Parada, es decir, mi turno de realizar aquella acción de la cual depende todo mi esfuerzo, estudio, futuro, desempeño y actuación, el mítico aleatorio y rodeado de circunstancias metafísicas momento de pararte frente a la mesa ante ambos profesores y dejarlos en un segundo plano, porque en este momento lo único que importa son aquellos diminutos trozos de papel que contienen el conjunto de palabras que te guiaran a la Gloria, a la Esperanza, o a la Consuelo. La tomas cuidadosamente, a veces con la convicción que solo te entregan las supersticiones, otras como si fuese un mero acto irrelevante, como sea, los tomas y caminas hacia la silla que espera casi petulantemente para abrazarte en esos instantes en que tu cerebro se quema y avanza cientos de kilómetros en tu memoria, intentando localizar frases –literalesporcierto- definiciones, clasificaciones, requisitos, efectos y por supuesto, doctrina. Tu mente sufre mientras los autores juegan a la escondida con ella pero en un esfuerzo extra orgánico intenta conseguir los nombres para ti, para ese seis que tanto ansias, es así como piensas en Betti, Domat, Alessandri, Somarriva, Claro Solar, Kelsen, Jhering, y OTROS, aun con todo el sufrimiento, ¡no recuerdas los nombres de las malditas teorías!. Pero de cualquier manera garabateas con las manos temblorosas el punteo que ha de salvarte la vida.. Parada se calla, “Es suficiente”, la clave secreta para “Pase el siguiente”, tu caminas (probablemente sin sonrojarte porque son demasiados años en lo mismo) y te sientas en la más incomoda silla del mundo, casi más incómoda que la situación en sí, (como si fuese posible) y él no siempre educado educando comienza a interrogarte como si le gustara la tortura. Algunos interrumpen impertinentemente, y te piden el pie de página, otros intentan lanzarte algunos cables para que cambies de rumbo, pero finalmente pasa, como todo en la vida.. Después de esos diez minutos todas las horas estudiadas, los libros leídos, los esquemas hechos, el gastadero en fotocopia y marcadores, los intentos de memorizar, las noches de sueño perdidas se van, desvanecidas en el recuerdo de la preparación para el examen oral final que indica si pasas a la siguiente ronda, si sigues en la carrera por convertirte en la siguiente abogada americana.