sábado, 19 de noviembre de 2016

Ayer, por primera vez, pedí a Dios que se llevara a mi mamá de una vez.. casi sin importarme qué voy a hacer cuando eso pase, cómo y dónde voy a vivir, qué significará ser huérfana, no verla nunca más, ni escucharla hablar. 

Hoy permanece en cama, sin moverse, sin comer, apenas bebiendo un poquito de agua cada cierto rato y pidiendo morfina para sobevivir.

No logro entender el plan de Dios con el dolor físico.. ¿Quieres llevartela? ¡Llévatela! ¿Quieres sanarla? ¡Sánala! Pero esta tortuosa espera por un resultado o el otro no tiene sentido para ella.

Ni siquiera se si para nosotros lo tiene.