martes, 27 de agosto de 2019

buen día

mi día estuvo bien
me puse la ropa que había imaginado cuando me levanté
usé a mi Nina, por primera vez, esa carterita de brillos que estuvo haciéndome ojitos por meses.

me abrumé un poco al principio, tengo que admitirlo, en parte por el ruido del lugar
y quizás porque ninguno de los anillos me quedó, excepto el de matrimonio
Sin embargo, con la compañía y la medicación
-sin contar con la hamburguesa con porotos verdes-
las cosas mejoraron bastante.

mi pelo no estaba en su mejor día
pero mi maquillaje si, de hecho mis labios estaban on point
y eso que fueron los ojos los que me arreglé.

no hice ninguna de las cosas que tenía que hacer
me hice una herida en el pie usando esos zapatos bonitos
no ordené la casa ni mis cosas para el cambio de casa temporal
pero fue un buen día, y hay que ser agradecida.

¿Cómo no serlo?
voy a dormir bajo la lluvia
voy a callar los detalles
voy a relajar los músculos que tenía apretados
voy a dejar de escuchar mi respiración
voy a sacarme el corazón con la mano

que descanses.

sábado, 24 de agosto de 2019

estas son las cosas que no debería decir

Soy pésima vendedora. Me carga que la gente compre cosas que no necesita y me carga persuadir a las personas a comprar algo que no es del valor que se cobra. La Maca sabe que soy mala vendedora y todo el modelo empresarial que tiene que implementar funcionaría mejor sin mi. Odio el consumismo, odio el capitalismo, detesto la palabra productividad, me irrita que la empresa quiera hacernos creer que es nuestra familia. No deseo ir a pintar la bodega en mi tiempo libre.

Ayer me dio una crisis en el Mall. Había demasiado ruido y me dolía el utero y estoy resfriada y estaba tan cansada. Tuve que contener el llanto toda la tarde, sentía el pecho apretado y pedí ayuda.
Traté de leer la biblia pero en medio de las crisis no puedo leer. No podía ir al baño a orar porque era la única vendedora y fue tortuoso.

Creo que tengo depresión y me da verguenza decirlo. No quiero escuchar clichés, no quiero dar problemas ni pena a nadie. No se qué hacer al respecto. Supongo que ese es el tema número uno que debería comentarle al psicólogo/psiquiatra que me vea próximamente.

A veces me entra una soledad profunda que me deja necesitando contención y no tengo a nadie.
Mi abuela es la única persona del mundo que me hace sentir segura. Su amor es tan puro, no tiene ninguna agenda, no exige nada a cambio y por primera vez en mucho tiempo temo vivir en un mundo donde ella ya no esté. Se que Dios me preparó para esto con mi mamá pero la palabra que viene a mi mente cuando pienso en la muerte de la Mery es desolación.

Estar en una relación amorosa con alguien es algo a lo que he añadido tanta carga por culpa de lo que paso con mis papás. Crecí con esta presión de hacerlo bien a la primera y casarme bien y nunca separarme. Nunca dejar de querer y nunca darme cuenta que lo que sentía no era amor hasta que una segunda persona apareece.

Eso siento a veces, que en realidad esto es amor. Lo echo de menos, me desespera no saber de él, me provoca muchas emociones no estar con él, que no me hable, que no me eche de menos, que viva su vida sin mi y me imagino haciendo cosas con él o compartiendo la vida con él y se ve bien en mi imaginación. Eso es lo que quiero en días como hoy y quizás debería atreverme pero después recuerdo porque no estamos juntos y se me pasa. Tengo claro lo que no quiero, lo que no me gusta pero sigo aquí. A veces veo cómo en realidad soy yo la que lo persigue y no lo deja ir pero es que me parece tan raro vivir de otra forma. Aunque él tenga millones de mecanismos para avanzar, aceptar las cosas y no pelear por nada y las razones por las que no debería estar escribiendo esto sean tantas. Tengo terror a equivocarme. Yo podría ser mi papá en diez años más. Cuántos nos quedan? Seis? Me veo casada por una década entera y de pronto en el año undécimo darme cuenta que lo que sentía era sólo cariño fraternal porque este nuevo hombre que acabo de conocer si que es el hombre de mi vida. Gracias por tanto papá.

Pucha que me siento estúpida pensando las cosas que pienso. Dándome pena la soledad ajena y queriendo compartir a la -poca- buena parte de mi familia cuando en los hechos de vuelta no se me considera ni para el cumpleaños ni para los feriados ni para las fiestas. Es una estupidez.

A la vez hay días en que no siento nada, en que voy en el colectivo y pienso "Señor, si chocamos ahora estaría bien conmigo. Quiero morir". Hay días en que estoy sentada detrás del mesón en la tienda y me imagino a un tipo entrar con una pistola o un cuchillo. Fantaseo con morir, seguido.

Quiero cambiar completamente, quiero ser otra persona, quiero irme y ser de otro planeta.

Pienso que nada me satisface, que no hay ningun trabajo que pueda hacer bien. No me siento capaz de ser abogado y tampoco sobrevivo en el sistema del retail en que me exigen tener "actitud" lounge. Si no sirvo para lo que estudié y no sirvo para hacer lo que todos pueden hacer? De qué sirvo? Nada me satisface.

Otra de mis fantasías recurrentes es que el mundo entre en un colapso tal en que no nos preocupe quien es abogado ni quien es vendedor. Donde el dinero sea innecesario y todos nos unamos para sobrevivir como en fear the walking dead o lost.

Hay muchas otras cosas que no puedo decir. Como que me duele estar sola, como que quisiera irme contigo, como que estoy dispuesta a cometer errores, como que quiero un compañero de viaje, como que quiero a alguien esperandome cada dia, como que a veces pienso tanto en ti que termino sintiendome tan imbécil, como que su personalidad me parece en ciertos minutos encantadora, como que me voy a ir a tomar un cafe con él el martes, como que quiero que pelees por mi y que te importe.
Hay muchas cosas que no puedo decir.

viernes, 23 de agosto de 2019

grown up

Lo más adulto que he hecho en mi vida es no pensar en mis problemas, ni escribir o procesar mis ansiedades para tratarlas, un día en que tengo que ir a trabajar al mall.
Decidir evadir mi realidad hasta mi día libre, para llorar tranquila y estar deprimida en un contexto donde la atención a público no es obligatoria, es lejos lo más responsable que he hecho mientras he sido parte de la fuerza laboral de este puto país capitalista.

domingo, 18 de agosto de 2019

random acts of kindness

En mi cumpleaños número 29, una de mis compañeras de trabajo en Lounge decidió invitarme Pizza de almuerzo. Yo no soy buena para comer pizza y ella, claramente, no lo sabía porque nos conocemos muy poco. Sin embargo, fue a Dominó, escogió las pizzas que nos gustaron, pagó por ellas y me regaló un super buen día de trabajo en la tienda, haciéndome sentir muy comoda y apreciada.

Un amigo, que sabía de mi ansiedad por tomar café y algo más, un día de semana llego a la tienda, casi a la hora de cierre con un capuchino y una dona con diseño fubtolero. Eran tiempos de  Copa América. Él no es futbolero pero se tomó el tiempo de venir al mall, después de la pega, pasar a  comprar algo rico y presentarse, sin anuncio, con cosas que pretendieron mostrar su afecto hacia mi.

Una de mis alumnas de EFI, hace mucho tiempo ya, estuvo de viaje en Europa. Es una de mis alumnas mayores, que le costaba un poco seguirle el hilo al estudio, pero que siempre iba y llevaba galletas con la mejor disposición. Ella me regaló un brazalete hecho de tiritas de cuero y que decía mi nombre en una placa. Lo trajo desde España y me pareció el más lindo detalle que se hubiese acordado de su profesora, una cabra chica más de la iglesia, para comprarle un regalito desde tan lejos, en sus vacaciones. Derritió mi corazón.

Un recuerdo más triste es el que me hace pensar en el 2016, cuando estaba dando mi práctica en la Corporación y mi hermano llegaba ebrio a la casa con mi mamá muriendo de cáncer en la pieza de al lado. Nos tocaba dormir juntos porque mi mamá necesitaba la pieza sólo para ella. Yo me acostaba cansada, de la práctica, de atender a mi mamá, de preocuparme de Walter y cuando él llegaba pasado a copete, no podía dormir. Anduve semanas apenas despierta, apenas alerta y cansada hasta el extremo. Cuando una de las hermanas, amigas, de la iglesia se enteró de cómo estaba viviendo me ofreció ir a dormir a su casa todas las noches que lo necesitara. Nunca tomé la oferta pero fue una propuesta tan genuina que es un acto de amor que nunca voy a olvidar.

En el mismo año recuerdo a mi mejor amiga, llevándome comida o café a la clínica alemana cuando nos tocaba pasar días enteros con mi mamá hospitalizada. Sólo llegaba a acompañarme en algún espacio común o afuera de la clínica a comer algún nugget o cafecito porque sabía que andaba sin comer y sin tiempo para salir de ahí.

Me acuerdo de la amabilidad de la amiga de mi amiga, que no me conocía tanto en ese tiempo pero, que me escuchaba en silencio cada vez que en alguna junta me tocó  hablar del caos familiar. En especial respecto a la enfermedad de mi mamá o a estar compartiendo pieza con mi hermano ella no tendía a  intervenir, ni para darme ánimos ni para decirme que hacer.
Para mi cumpleaños, fecha en la que ella planeaba salir de la ciudad, me pasó las llaves de su departamento y me dijo que celebrara mis veintiséis en su espacio. Me dejó usar su cama, su pijama, sus pantuflas y comer de su refrigerador. Incluso me permitió llevar a una amiga.
Repito, ni siquiera eramos tan cercanas en esa época y ella no tenía necesidad de que le cuidaran el departamento, sólo sabía cuanto necesitaba un break.

Ayer, uno de mis amigos de la U, al que le está yendo bien en la pega y quien se acaba de comprar un tremendo auto, me preguntó como estaba en términos de mi salud mental. Él había estado al tanto de mi tratamiento psiquiátrico el año pasado y cómo había tenido que dejarlo atrás por temas de plata. Me preguntó si mi papá estaba ayudándome a pagar los medicamentos o las citas al doctor y le contesté la verdad. De una manera muy delicada y amable me hizo saber que podía contar con él en caso de necesitar plata urgentemente o por un imprevisto médico. Me instó a no sentirme avergonzada por necesitar su ayuda, ni pensara que los préstamos de plata podían enredar la amistad, incluso me dijo que de no poder devolverle la plata él lo entendía y que la oferta no era vacía sino que con toda la intención de mostrar su presencia activa en mi vida y en mis necesidades.

Estos son los que recuerdo ahora, rápidamente, pero hay muchísimos más que estoy segura he vivido.
Se que el ser agradecido de las muestras de afecto, admiración o de amor es lo mínimo que uno podría hacer pero mi memoria falla y la de todos, realmente. Nos olvidamos del amor de Dios y todas sus expresiones. Nos centramos en nosotros mismo, nos dedicamos a ver sólo lo que falta, lo que no tenemos, lo que deseamos pero nos es negado.
Cuando pienso en todo este amor recuerdo que no lo merezco. Se cuan vil y egoísta soy.
Se que no merezco ninguna muestra de admiración ni de afecto pero, por Dios que las he recibido y siempre han estado ahí por gracia de Dios. Que en algunos momentos decida olvidar, es otro cuento.
Se que es por gracia común, que existen muchos de estos actos aleatorios de amabilidad que han marcado mi vida y por eso decido más que estar agradecida, quiero ser agradecida.

martes, 6 de agosto de 2019

timing

Mi abuela me comentó que mi primo, ese primo, está mal.
Sus palabras exactas fueron "le dio una crisis espiritual" "tiene algo diabólico".

Siempre he pensado que mi primo no trató su desorden sexual jamás.
Está casado, es padre de dos niños pequeños y se supone sacerdote del hogar o un padre de familia cristiano. Sin embargo, además de haber estado con varias mujeres antes de casarse, su primer hijo fue concebido durante el pololeo por lo que, él y su señora, quizás ni trabajaron la santidad de la sexualidad en su relación en lo absoluto .

Pero volviendo a la novedad de mi abuela, ella no sabe bien qué pasó ni por qué pasó.
Sólo se remitió a decir que "desde que se puso a ver películas de sexo quedó así" y que mi tío tenía que acompañarlo a trabajar en el auto porque creía que "podía hacer algo".
Osea básicamente con crisis de pánico, angustia, pensamientos suicidas y miedo, mucho miedo. Esos son los aparentes síntomas.

Esta revelación de pasillo para mi abuela resulta ser una bomba para mi puesto que Dios me ha llevado a enfrentarme a lo que pasó de manera más controlada y tranquila.

Mi siguiente pensamiento es ¿tengo que tomar la iniciativa y hablar con él? ¿tengo que viajar a Argentina y finalmente lidiar con verlo, conversar el tema y liberar perdón?
Será que esta información viene a guiarme de vuelta a una relación mejorada con mi familia paterna utilizado el medio confrontacional y el dolor de un trauma evitado desde siempre?
Lo que más me llama la atención de haber escuchado esto ahora es considerar que no soy sólo yo la que tiene que ser restaurada sino que evidentemente él.

A lo mejor traer de nuevo a colación lo que ocurrió hace tantos años es otra pieza del puzzle que falta en su vida para asumir que claramente tiene un problema sexual no resuelto.
Pienso en cómo esto debe afectar su matrimonio, a sus hijos e incluso a sus papás

Por ahora me dedico a orar por guía, disposición y valentía de hacer lo necesario para que Dios transforme el pasado para mi como para cualquier otra persona dañada por esta situación.

viernes, 2 de agosto de 2019

stop pill shaming


Tomarse el clonazepam con monster.

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