El trabajo se vuelve insufrible cada día y más me convenzo de los pocos -a cero- dedos pal piano que tengo para la abogacía.
Es intentar e intentar pero seguir siendo incompetente. Es la ignorancia la negligencia y la falta de pasión por el fondo que me impide estar a la altura del ritmo del tribunal y de mis colegas. Es mi personalidad más bien pava y no tan vivaracha. Es el asco por el ambiente laboral de boicot, pelambre y dramas innecesarios
A veces siento que tengo dos alternativas.
Ser como la Magistrado Ríos, soltera y canuta, dejarlo todo en el tribunal, transformarlo en mi casa y levantarme a las 7 los sábados para trabajar un poco más...
O podría no hacer lo que se requiere en este trabajo en la esperanza de casarme -bien-y hacer de mi familia y mi hogar un trabajo razonable.
El problema es que.. una de esas opciones depende de mi y la otra no. Técnicamente ninguna depende de mi porque Dios sabe que jamás podría perfeccionarme en el derecho si el no me obliga a hacerlo pero casarme si que no puede depender de mi.
Me da rabia con los hombres casaderos igual porque debido a su pecado de temor o pasividad o vidas amorosas/sexuales desordenadas o inmadurez no están preparados para cazar. Lo que genera un montonazo de mujeres solteras invirtiendo plata y juventud en carreras que no quieren perseguir. El pecado de uno afecta a todos. Especialmente en esto.
Por otra parte, es un nuevo año y me comienza a picar el existencialismo.. debería buscar un trabajo fijo? Debería continuar en suplencias (tan estresantes que volví a morderme las uñas?)? Que debería hacer con mi situación "vivienda", podría quedarme otro año en este lugar o lo correcto sería empezar a buscar otro lugar para no seguir imposing?
La temática pega me deprime y me encuentro planeando viajes a Seúl. Debería invertir mi plata en un viaje por Asia o debería postular a algún proyecto para sacar una casita o un departamento? Tomar esas decisiones me abruman y si, también está el factor treinta.. voy a cumplir treinta.
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